Neoliberalismo: El Fantasma que sigue dominando al Mundo y por qué AMLO y Sheinbaum lo declaran su Enemigo

Neoliberalismo: El Fantasma que sigue dominando al Mundo y por qué AMLO y Sheinbaum lo declaran su Enemigo

El término neoliberalismo resuena frecuentemente en debates políticos, discursos oficiales y análisis económicos, pero su significado no siempre resulta claro. No es una doctrina rígida ni un manifiesto único; más bien, se trata de un conjunto de ideas que moldearon profundamente las estructuras sociales y económicas de las últimas décadas. Si bien algunos lo exaltan como un modelo de eficiencia y libertad individual, otros lo critican como la raíz de desigualdades económicas, daños ambientales y desintegración social. Para entender su impacto y relevancia contemporánea, especialmente en países como México, es necesario explorar su surgimiento histórico, su evolución y las interpretaciones actuales que líderes como Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum han dado a este modelo.

El surgimiento del neoliberalismo

El neoliberalismo emerge como una respuesta ideológica al intervencionismo estatal que dominó buena parte del siglo XX. Tras la Gran Depresión de 1929 y las crisis económicas que le siguieron, muchos países adoptaron modelos de estado de bienestar donde el gobierno asumía un papel central en la regulación económica, la redistribución de la riqueza y la provisión de servicios públicos. Este modelo, influenciado por economistas como John Maynard Keynes, alcanzó su apogeo en las décadas de 1940 y 1950, especialmente en Europa y Estados Unidos.

Sin embargo, las décadas posteriores evidenciaron problemas estructurales en este sistema. Para los años 70, las economías occidentales enfrentaban estancamiento, inflación y altos niveles de deuda pública. El modelo keynesiano parecía agotado, y los defensores del libre mercado encontraron un terreno fértil para resucitar las ideas clásicas del liberalismo económico. En este contexto, surge el neoliberalismo como una reinterpretación del liberalismo clásico, impulsado por economistas como Friedrich Hayek y Milton Friedman.

En términos prácticos, el neoliberalismo aboga por reducir el papel del Estado en la economía, priorizar el mercado como mecanismo regulador y promover la privatización de servicios públicos. Su expansión global comenzó con las reformas implementadas por líderes como Margaret Thatcher en el Reino Unido y Ronald Reagan en Estados Unidos durante los años 80. Más tarde, estas políticas se extendieron a América Latina, Europa del Este y Asia, en gran parte debido a la influencia de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, que condicionaron préstamos a la adopción de estas reformas.

Impacto global y local del neoliberalismo

El impacto del neoliberalismo ha sido profundamente ambivalente. Por un lado, se le atribuyen la globalización de los mercados, el crecimiento de ciertas economías emergentes y la consolidación de un sistema financiero internacional. Por otro lado, su énfasis en la desregulación y la privatización ha sido señalado como causa de crisis económicas, desigualdades sociales y daños ambientales. En América Latina, el neoliberalismo fue adoptado con particular fervor durante los años 80 y 90, un periodo marcado por políticas de ajuste estructural que incluyeron la privatización de empresas estatales, la reducción del gasto público y la apertura comercial.

En México, este modelo fue implementado con fuerza a partir de los gobiernos de Miguel de la Madrid (1982-1988) y Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). La firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994 representó uno de los pilares del proyecto neoliberal mexicano, orientado a integrar la economía nacional al mercado global. Aunque estas reformas prometían modernización y crecimiento, también exacerbaron desigualdades económicas, desmantelaron sectores productivos locales y fortalecieron la dependencia del país hacia el capital extranjero.

Neoliberalismo en el discurso de López Obrador y Claudia Sheinbaum

En México, el neoliberalismo ha sido uno de los principales blancos de crítica de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y Claudia Sheinbaum. Para AMLO, el neoliberalismo no es solo un modelo económico, sino una "era de saqueo" que privilegió a las élites mientras marginaba a las mayorías. En múltiples ocasiones, ha denunciado que este modelo destruyó la soberanía económica del país, privatizó sectores estratégicos y promovió políticas que beneficiaron a los intereses privados en detrimento del bienestar público.

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Su administración ha buscado revertir algunos de estos efectos mediante políticas que él describe como "posneoliberales", enfocadas en la recuperación del papel del Estado en sectores como la energía, la salud y la educación. La creación de programas sociales universales, como la pensión para adultos mayores y las becas para estudiantes, forma parte de esta narrativa que intenta devolverle al Estado un papel central en la redistribución de la riqueza.

Claudia Sheinbaum, quien ha continuado en gran medida con el discurso crítico hacia el neoliberalismo, enfatiza la relación entre este modelo y la crisis ambiental. Como científica y ambientalista, ha argumentado que las políticas neoliberales promovieron un modelo de desarrollo insostenible basado en el consumo desmedido de recursos naturales. Su enfoque, además de incluir programas sociales, subraya la necesidad de una transición hacia políticas públicas que combinen justicia social con sostenibilidad ambiental.

El neoliberalismo como narrativa política

En el discurso de AMLO y Sheinbaum, el neoliberalismo no es solo una descripción técnica de un modelo económico, sino una herramienta narrativa para movilizar apoyo popular. Al presentarlo como el origen de los males contemporáneos —desde la desigualdad hasta la corrupción—, ambos líderes han encontrado un marco eficaz para justificar sus políticas y contrastarlas con las administraciones anteriores.

Sin embargo, esta crítica no está exenta de controversias. Algunos analistas argumentan que, pese a su retórica, muchas políticas de sus gobiernos aún operan bajo lógicas neoliberales. Por ejemplo, la dependencia del comercio internacional, la promoción de megaproyectos como el Tren Maya y la refinería Dos Bocas, y las alianzas con grandes corporaciones, parecen contradecir la narrativa anti-neoliberal que ambos defienden.

Neoliberalismo: más allá de las etiquetas

El neoliberalismo, como concepto, es difícil de definir con precisión. Más que un sistema cerrado, es un conjunto de ideas que han sido adaptadas y reinterpretadas en diferentes contextos. Su promesa de libertad individual y eficiencia económica contrasta con sus efectos polarizantes, que a menudo amplifican las desigualdades sociales y degradan el medio ambiente.

Hoy, cuando líderes como López Obrador y Sheinbaum lo critican, no solo se refieren a un modelo económico, sino a una visión del mundo que prioriza lo privado sobre lo público, el beneficio individual sobre el colectivo. Esto me lleva a pensar que el neoliberalismo no es simplemente una serie de políticas, sino una lógica profundamente arraigada en las sociedades contemporáneas. Superarlo no solo implica cambiar leyes o programas, sino transformar la forma en que entendemos el progreso, la economía y la justicia.

La crítica al neoliberalismo, por tanto, es más que una postura política; es un cuestionamiento ético y cultural que invita a replantear nuestra relación con el mercado, el Estado y el planeta. Si algo queda claro en este debate, es que la búsqueda de alternativas debe ser colectiva, inclusiva y sostenible, algo que las generaciones futuras demandarán con urgencia.